Vende más vino directo.
Sin depender solo del canal tradicional.
El canal tradicional tiene escala pero márgenes comprimidos. La venta directa online y el enoturismo tienen márgenes radicalmente distintos — pero requieren una base técnica y una estrategia de captación que la mayoría de bodegas no tiene.
Gran vino, poco margen.
El canal se lleva más que la bodega.
El distribuidor compra a precio de bodega, el restaurante paga al distribuidor y cobra al cliente tres o cuatro veces el precio de salida. En ese recorrido, la bodega cede margen en cada eslabón. Y cuando hay que bajar precio para entrar en una carta o en una gran superficie, el margen que queda apenas cubre los costes de producción.
El enoturismo existe pero no está capitalizado. Hay visitas que se hacen por email o WhatsApp sin sistema de reservas, sin seguimiento del visitante y sin ningún mecanismo para convertirlo en cliente recurrente. La web tiene una página de "visitas a la bodega" con un teléfono de contacto y poco más.
Una bodega que vende 10.000 botellas al año con un 10% de ventas directas online tiene un canal que puede crecer de forma rentable sin tocar la distribución tradicional — siempre que la base técnica y la captación estén bien resueltas.
Qué cambia cuando el canal directo funciona.
Resultados típicos en implementaciones con bodegas. No garantizamos resultados idénticos.
Las cuatro capas para una bodega.
Qué suelen preguntar las bodegas.
Las páginas que más consultan las bodegas.
¿Cuánto margen dejas en el canal tradicional cada año?
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