Más reservas directas.
Menos comisión a Booking.
Cada reserva que entra por una OTA cuesta entre el 15% y el 25% del precio de la estancia. Si el 70% de tus reservas vienen por Booking o Airbnb, estás financiando su negocio con el margen del tuyo.
Tu alojamiento llena. Pero el margen se va en comisiones.
Booking y Airbnb son excelentes canales de visibilidad. El problema es la dependencia total: cuando el 70–80% de las reservas vienen por OTAs, cualquier cambio en su algoritmo, su política de precios o su posicionamiento afecta directamente a tu negocio. Y estás pagando por esa dependencia en cada reserva.
La web propia existe — pero no convierte. La velocidad de carga no compite con la UX de Booking. El motor de reservas es incómodo o redirige a una plataforma externa con su propia fricción. El usuario llega, no encuentra lo que necesita rápido, y termina reservando por la OTA que ya conoce.
Un alojamiento con 150 reservas al año a 100€/noche media, pasando del 75% de OTA al 50%, ahorra entre 3.750€ y 6.250€ anuales en comisiones — sin reducir ocupación.
Qué cambia cuando la web directa funciona.
Resultados típicos en implementaciones con hoteles y alojamientos rurales. No garantizamos resultados idénticos.
Las cuatro capas para un alojamiento.
Qué suelen preguntar los alojamientos.
Las páginas que más consultan los alojamientos.
¿Cuánto pagas en comisiones a las OTAs cada año?
Empezamos con un diagnóstico gratuito: calculamos cuánto estás pagando en comisiones y qué porcentaje podría convertirse en reservas directas.